Carta del Obispo: «Amo a mi prójimo»


Hoy, 3 de marzo, me vacuné contra el Covid 19 en el día designado para las personas de 62 años. ¿Por qué lo hice? Quiero compartir con ustedes tres razones que me hicieron ir al consultorio de mi barrio. 

  • 1. A nivel personal, me vacuné porque quiero estar mejor protegido. Sí, es cierto, la vacuna no me garantiza inmunidad absoluta, pero me permite estar mejor preparado para enfrentar un eventual contagio. Cuando me reúno con alguien, cuando voy al supermercado, quiero estar más tranquilo y al vacunarme tengo esa tranquilidad. 
  • 2. Me vacuné porque soy ciudadano de este país y entiendo que al vacunarme estoy protegiendo a los demás. En Chile hemos logrado grandes avances en salud pública gracias a los programas de vacunación. A finales del siglo XIX, la tuberculosis era la enfermedad que causaba más muertes en Chile. Hoy día, gracias al proceso de vacunación, son muy pocos los que fallecen por esta causa. Algo similar ha sucedido con el sarampión, la poliomielitis y otras enfermedades. Como país hemos logrado proteger a nuestros ciudadanos evitando muertes prematuras y aumentando la esperanza de vida. La vacunación ha sido una de las principales herramientas para lograr esto y yo quiero ser parte de esto. El año pasado 22.214 personas fallecieron por covid en Chile, y yo me vacuné para contribuir a que este año no se repita eso. 
  • 3. Finalmente, me vacuné porque amo a mi prójimo. Al protegerme, también estoy protegiendo a los más vulnerables de mi comunidad. Me vacuné porque amo a los ancianos de mi país y de mi iglesia, y deseo reunirme con ellos para celebrar juntos al Dios que nos une. Como creyentes podemos dar una clara señal en esto. Porque amo a mis hermanos, especialmente a los más vulnerables, quiero entregarles una clara señal de preocupación por ellos. Por eso me vacuné.

Cristo se identificó con el débil. Cuando murió en la cruz, lo hizo por amor a los demás, nosotros (la Iglesia, su pueblo) debemos hacer lo mismo. 

Me han preguntado cuándo volveremos a reunirnos en forma presencial. No hay una fecha exacta para esto. Lo que sí se es que nos reuniremos presencialmente cuando sea seguro para todos. Por eso, por ahora, continuaremos construyendo nuestras comunidades usando las herramientas que tenemos a nuestra disposición, tal como lo hemos hecho este último año. 

Finalizo con un llamado a la oración y a la caridad. Oremos por Chile, por quienes nos cuidan y sanan. Oremos por los desvalidos, intercediendo por ellos ante nuestro buen Pastor. Cuidemos a nuestro prójimo, al que necesita de nosotros. Esto es lo que Cristo desea de su Iglesia. 

En Hechos 2:47 se nos dice lo siguiente sobre la Iglesia: ‘eran alabados por todos’. Que nuestro comportamiento y compromiso por los demás logre lo mismo hoy, para la gloria de Dios. 

Samuel Morrison | Obispo Diocesano